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Desde el punto de vista de sus objetivos, la educación está atrapada entre dos concepciones opuestas: una que se asienta en el artículo tercero de la Constitución fruto del largo proceso del desarrollo histórico de México y las luchas y anhelos de su pueblo, y la otra, la que se vincula con los intereses del mercado internacional de nuestro tiempo, regido por el capital financiero y corporativo internacional. Cada vez más en los últimos años, se ha venido imponiendo en los hechos esta última, entre otros medios, por reformas jurídicas de diverso nivel, decisiones de carácter administrativo y diferentes actos de autoridades políticas, líderes sindicales devenidos en caciques, e intereses particulares, sin que se haya abierto una reflexión sobre el problema ni se haya reparado en los daños que conlleva. La irrupción de esta concepción, que se presenta como “modernizadora” en el sentido del término que suele usar en sus memorias el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, constituye una causa fundamental de la profundización de la crisis de la educación que sufre México. | ||